miércoles, 13 de febrero de 2019

Se marchita

Cuando hay tanta ilusión en un amor, como evitar que se agote, se acabe o se marchite, quizá soy yo, no aguanto, me precipito, me hago ideas donde no hay.

Es normal que en la relaciones a veces parezca que nada va bien, que todo se acaba, se agota, se marchita, o no debería ser tan normal.

Hace unos días escribí una frase sobre el Guayacán y el amor, básicamente indique que el amor debía ser como un guayacán, donde habían temporadas en que el guayacán podía marchitarse, ver como sus hojas caen, incluso secarse del todo, pero siempre se iba a permanecer fuerte y erguido y tenia la capacidad de volver a florecer, siempre, de vez en cuando, así debe ser el amor mencione, puede que parezca que se marchita, que se cansa, que no encuentra motivación, pero en el fondo esa llama interna que esta en cada una de las personas seria lo que permite que resurja que sobreviva, que florezca y continue.

Muchas veces nos idealizamos sobre un amor perfecto, sin dolores, sin temores y sin caídas, pero nunca lo sera, ni la vida misma lo es, porque constantemente somos montañas rusas y eso es lo que nos permite el equilibrio, hacernos fuertes y luchadores, así debe ser el amor, constancia, paciencia, amor, lucha.

No me quiero alarmar, ni quiero renunciar, aunque a veces siento que este amor se acabe, se marchite, este por estar, lo quiero luchar, lo quiero cuidar, sembrar, cultivar, cosechar, ver como caen sus hojas quizá, pero sobre todo ver como vuelve a florecer.


Eliiana García

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